"La tierra se movió muy fuerte": el terremoto de Colombia contado desde dentro

2026-08-11 15:03:29 - MUNDO

Kevin Pérez estaba recostado, a punto de levantarse, cuando sintió una vibración muy fuerte en la ventana de su casa en Dosquebradas, junto a Pereira. Salió corriendo con su madre y se encontró con vecinos gritando y corriendo sin saber hacia dónde. Su testimonio es uno de los muchos que empiezan a surgir tras el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia el lunes.

Pérez describe esos primeros segundos como algo muy difícil de explicar. Todavía, dice, siente una especie de mareo, como si conservara en el cuerpo esa tembladera del momento exacto en que la tierra empezó a moverse. "La tierra se movió muy fuerte", recuerda. Cuenta que a su alrededor la gente gritaba, corría alterada y pedía a Dios, y que él mismo no sabía muy bien qué hacer en medio de ese correteo.

Fue entonces cuando vio a un hombre con movilidad reducida tratando de salir de su apartamento. Pérez reconoce que se quedó en shock y que, en ese instante, no se sintió capaz de ayudarlo: "Es tanto que uno no sabe ni cómo actuar", admite. Es uno de los recuerdos que más pesan de esa mañana.

Pérez había sentido temblores antes, pero nunca de esta magnitud. "Es algo que sorprende mucho y que uno ni se lo espera", reconoce. La experiencia le ha dejado una idea clara: "Hay que vivir ya como preparado, nunca se sabe".

Así quedó una de las plazas de una ciudad colombiana - Kevin Pérez - Cedida

Pese a la mala señal, Pérez salió a buscar a familiares y conocidos por la zona, con la idea de comprobar cómo estaban ante la dificultad para comunicarse por teléfono. Relata que un local donde solía tomar café con amigos quedó completamente destruido: "Ver ese edificio quedó completamente destruido es muy duro", cuenta, y que un hospital cercano sufrió daños tan graves que prácticamente se derrumbó, obligando a evacuar a pacientes que estaban en cirugía o en estado delicado.

Según su relato, hay personas que en ese hospital perdieron a familiares, y otras de las que todavía no se sabe nada. Define lo que ha visto recorriendo su zona como muy duro. Hay, dice, muchas casas y estructuras afectadas, y detrás de cada una una historia de alguien que lo ha perdido casi todo.

Pérez y su familia viven en Dosquebradas, cerca del viaducto que conecta con Pereira, en una zona que él mismo reconoce que no sufrió grandes daños, algo que atribuye más a la suerte que a otra cosa. "Hay que ser solidarios, hay que ponernos la mano en el corazón, porque la vida es algo pasajero, todo puede pasar en un segundo", insiste.

Pide que quienes puedan ayudar lo hagan con alimentos, ropa o cualquier otro tipo de apoyo, y destaca el papel que están teniendo las redes sociales para difundir información sobre personas desaparecidas, algo que según él ya está ayudando a que varias familias se reencuentren. No tanto a él, aclara, sino a quienes de verdad están pasando por algo muy triste.

"Yo creo que un terremoto de esto no lo ha visto nadie, porque esto es una cosa muy impresionante", dice Edilson, que estaba trabajando en un edificio de cinco plantas cuando empezó a temblar. Fue de los primeros en salir, cuenta, porque notó que todo se movía a su alrededor.

Una vez fuera, el temblor seguía sacudiéndolo todo con tanta fuerza que, según describe, "usted no se puede sostener parado" y mucha gente cayó al suelo entre gritos que no paraban. El movimiento duró, calcula, minuto y medio, aunque a él se le hizo mucho más largo.

Desde donde se encontraba, con vistas al centro de Pereira, vio caer edificios entre una nube de humo. "Esto fue una cosa muy aterradora, ver gritar a la gente", resume. Y añade sobre lo que comprobó después: "Para los lados de Pereira es un desastre, hay muchas edificaciones caídas".

Su barrio estuvo todo el día sin gas ni electricidad, hasta que sobre las siete de la tarde restablecieron el suministro. Ahora, cuenta, ya tienen de nuevo luz, agua y gas con normalidad.

Otro de los edificios quedó en este estado - Kevin Pérez - Cedida

El terremoto del lunes ha dejado, hasta el momento, un balance de al menos 240 muertos y más de 660 heridos en todo el país, según el último recuento de las autoridades. Las cifras son preliminares y podrían seguir aumentando a medida que avanzan las labores de rescate entre los escombros.

Se trata del seísmo más fuerte registrado en Colombia en la última década. Tuvo epicentro en San José del Palmar, en el Chocó, a más de 80 kilómetros de profundidad, y se sintió con fuerza en Cali, Pereira, Manizales, Quibdó y Bogotá, además de notarse en Ecuador y Panamá.

Según el último recuento de la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales, Cali es la ciudad con más víctimas mortales, 85, seguida de Pereira, con 66, mientras las capitales del país acumulan ya más de 165 edificios colapsados. Familias de la zona reportaron la noche del lunes más de 3.000 personas desaparecidas, una cifra muy superior a la de fallecidos confirmados que refleja lo caótico de las comunicaciones en las horas posteriores al sismo.

Varios hospitales han quedado desbordados y algunos aeropuertos, entre ellos el de Pereira, suspendieron sus operaciones por daños en las instalaciones. Los alcaldes de Pereira y Cali decretaron toque de queda para evitar saqueos y facilitar el trabajo de los equipos de emergencia, que junto al Ejército han pasado la noche buscando supervivientes con ayuda de perros y cadenas humanas, guardando silencio en los momentos de búsqueda para poder escuchar cualquier señal bajo los escombros.

El presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, declaró el desastre de carácter nacional y asumió personalmente la coordinación de la emergencia. La reacción internacional tampoco se ha hecho esperar: el Gobierno español, a través de Pedro Sánchez, trasladó su solidaridad con Colombia, mientras el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, informó de que hay 164 españoles en paradero desconocido en el país, aunque de momento no constan fallecidos ni heridos de esa nacionalidad.

Alemania y Estados Unidos también se han pronunciado, este último destinando 15,5 millones de dólares (13 millones de euros) a refugios de emergencia, alimentos y evaluación de daños, mientras Naciones Unidas se prepara para una posible petición de ayuda por parte de las autoridades colombianas.

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