Terremoto en Colombia: el impacto del sismo en los hospitales tiene la atención "desbordada"

2026-08-12 22:30:29 - MUNDO

El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el lunes 10 de agosto deja hasta ahora más de 260 muertos, casi 3.500 heridos y al menos 496 desaparecidos. El epicentro fue San José del Palmar, un empobrecido municipio del suroriente del Chocó de menos de 6.000 habitantes, pero el sismo golpeó con fuerza a Cali, Buenaventura, PereiraManizales

Dos días después, la emergencia se reparte de manera desigual. En el Valle del Cauca, donde los edificios de varios pisos cayeron sobre sus habitantes, se han priorizado las operaciones de rescate, dado que también registra la mayor parte de víctimas fatales hasta ahora.

Mientras, en el Chocó, donde en gran parte de la región las viviendas son de madera y lata y las vías quedaron cortadas por deslizamientos, todavía no hay un balance confiable.

La ONG internacional Ayuda en Acción trabaja en Colombia desde 2006 y está en los dos territorios: su sede regional queda en Cali y la organización lleva años en el Chocó, con programas de nutrición escolar en Quibdó y un acueducto comunitario en Pacurita.

En entrevista con France 24 en Español, Jhon Castañeda, director de Programas de Ayuda en Acción en Colombia, describe un sistema de salud que ya venía en crisis y que el sismo terminó de desbordar, explica por qué llegar al epicentro puede tomar un día entero de viaje y advierte sobre el riesgo que más le preocupa: que la ayuda se distribuya según la facilidad de acceso y no según la necesidad.

Lo que estamos viendo en Cali, por ejemplo, y lo que realmente complica la situación es todo el tema de salud. Nosotros veníamos de una crisis de la salud por diferentes razones y justo nos cae esta coyuntura: la atención está desbordada porque las clínicas también fueron afectadas. Para que se haga una idea: de unas 60 clínicas que puede haber en la ciudad, 40 resultaron afectadas y las otras 20 están atendiendo al resto de la población. Entonces la atención no es la más adecuada. Y los hospitales de zonas aledañas están a dos horas, dos horas y media. Capitales como Popayán ya tenían un represamiento por el mismo sistema. Eso es lo que principalmente se está viendo en este momento.

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En el Valle del Cauca tenemos sin poder utilizar unos 96 centros, entre centros de salud y hospitales, sobre aproximadamente 200. Es decir, el 50% de los centros de salud está en dificultades. Y en el departamento del Chocó es más difícil, porque hay muchos menos hospitales y los centros de salud afectados son bastantes: casi el 80 o 90% está siendo afectado en este momento.

No le podría garantizar que se estén haciendo los traslados. Lo que están haciendo son campamentos y hospitales ambulatorios para poder hacer atenciones, pero usted ya sabe que no son las condiciones ideales. Ahí es donde está la dificultad. Sabemos que están llegando médicos de otras regiones, pero seguramente las atenciones se están haciendo en sitios no adecuados para atender este tipo de heridas y fracturas generadas por el terremoto.

En este momento hay una crisis, porque los tratamientos normales que regularmente hacían los hospitales seguramente se están retrasando y no los están atendiendo. Se están atendiendo las necesidades básicas del terremoto.

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Hay aproximadamente unas 9.500 viviendas destruidas y unos 95 edificios colapsados en el país (Nota del editor: el Gobierno reporta 11.347 viviendas destruidas y 53.526 averiadas, así como 140 edificios colapsados). Personas que estén con dificultades y requiriendo albergue, más o menos unas 49.000. Ayuda en Acción está trabajando en dos albergues en la ciudad de Cali, donde estamos atendiendo las necesidades básicas y tratando de apoyar la implementación y la dotación de esos albergues.

Son diferentes. San José del Palmar es un municipio que está distante, unas cuatro horas por carretera de la capital del departamento. Y las viviendas de estos municipios son de materiales distintos: en el Chocó no hay edificios, las edificaciones son mucho más básicas, de lata, de madera. Al ser tan básicas pierden toda la estabilidad y se derrumban más fácilmente, y ahí hay una destrucción total. En cambio, en el Valle del Cauca son edificaciones grandes, edificios de diez, de quince, de veinte pisos, y eso genera mucho más caos y afectaciones mayores, especialmente en vidas humanas. Los rescates y la gran mayoría de las víctimas están en Cali.

Para llegar a San José del Palmar regularmente se entra por Quibdó, la capital del Chocó, y lo están haciendo por vía aérea. Han tenido que habilitar helipuertos y espacios para hacer llegar las ayudas. Este sí es un departamento que está bastante incomunicado en este momento con el centro del país, y hay que buscar diferentes maneras para hacerlo. No es tan fácil llegar.

Sí. Realmente, para mí, el riesgo que hoy está viviendo Colombia es ese: que no se haya hecho una nivelación entre las necesidades del departamento del Chocó y las del Valle del Cauca. El Valle tiene mayores vías de acceso, más posibilidades, y además se puede entrar por mar. En el Chocó tenemos mar, pero no hay forma de entrar desde el mar hacia adentro. Queda prácticamente incomunicado, y entonces los costos para llevar cualquier tipo de ayuda se agrandan, y los tiempos también. Desde Pereira hasta Istmina, o hasta San José del Palmar, uno normalmente se puede demorar cuatro o cinco horas en vehículo. Hoy puede tomar un día completo, y todavía no hay posibilidad de acceder rápidamente.

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Nos están manifestando que las ayudas son muy pocas. Así de concreto: las ayudas están siendo muy, muy, muy pocas. Y los balances tampoco son tan completos como los que se pueden hacer en ciudades capitales como Cali. Esa es la dificultad: no hay personal que pueda llegar a cada uno de los municipios a hacer un balance exacto de lo que está pasando. Por fortuna el nivel de población es mucho menor, y por lo tanto el nivel de afectación en personas es menor, aunque no en la calamidad de viviendas averiadas o destruidas, ni de centros de salud y centros educativos afectados. Esa es la paradoja: no se puede entrar, hay mucha menos gente que atender, pero al ser un departamento que toda la vida ha sido relegado, aquí se presenta la dificultad. No hay vías de acceso, están los costos para poder llegar, y hay comunidades indígenas y afrocolombianas que seguramente pueden estar afectadas, pero de las que en este momento no sabemos qué nivel de afectación tienen. Ahí es donde está la dificultad.

La conmoción de cada una de las personas. Usted sabe que nadie está preparado para este tipo de situaciones, y eso genera una dificultad mayor. Puede ser que usted no esté afectado porque su vivienda se haya destruido o porque tenga un familiar muerto, pero está el tema de las réplicas. Por lo menos en los años de vida que tengo, yo no había visto un movimiento telúrico tan grande, tan impresionante, tan extenso en tiempo y, especialmente, en tantos departamentos. Eso ha generado una especie de conmoción en toda la población, que está muy asustada y no sabe exactamente qué es lo que va a pasar. Nosotros hemos tenido temblores, seguramente algunos terremotos en algunos municipios, pero no en tantos municipios, ni en tantos departamentos, ni tan grande como este.

Principalmente, que todas las organizaciones no gubernamentales y el Estado colombiano están haciendo un plan que permita llegar a estas poblaciones. Es muy difícil pensar en qué momento llegan todas las ayudas. Lo que sí se puede garantizar es que se está haciendo una organización que permita que se visibilicen y que la ayuda pueda llegar. Sé que el Gobierno colombiano está actuando rápidamente para estabilizar las vías de comunicación. Con vías estables es mucho más fácil garantizarles que esas ayudas van a llegar a estos municipios.

Fuente: france24.com
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