Un cuento de dos edificios: cómo difirieron los esfuerzos de rescate tras el terremoto en Colombia y Venezuela

2026-08-15 12:26:29 - MUNDO

Por Julia Symmes Cobb y Sarah Morland

CALI, Colombia, 15 ago (Reuters) - En un edificio de apartamentos derrumbado conocido como Los Cocos, en el norte de Venezuela, los civiles trabajaron con poco apoyo para sacar a los vivos y a los muertos de entre los escombros. En la vecina Colombia, cuando las torres residenciales de Cali colapsaron, las autoridades acudieron en masa para ayudar.

Terremotos devastadores ocurridos con semanas de diferencia en Venezuela y Colombia dejaron al descubierto marcadas diferencias en la capacidad de los gobiernos para responder ante desastres, según testigos de ambos ‌países, trabajadores humanitarios y una empresa de seguridad.

En Venezuela, los civiles encabezaron los esfuerzos de rescate tras dos sismos consecutivos a finales de junio, encontrando sobrevivientes y víctimas mientras la confusión, la falta de equipos y las órdenes tardías entorpecían la respuesta oficial.

En Colombia, los voluntarios civiles también fueron ‌fundamentales en las primeras horas tras el sismo del lunes por la mañana. Pero al menos una docena de entidades oficiales llegó pronto al terreno, coordinando la respuesta en las ciudades más afectadas, lo que permitió cientos de rescates dentro de la crucial ventana de 72 horas posteriores al desastre.

Los sismos gemelos de magnitud 7,2 y 7,5, que sacudieron a Venezuela y que golpearon con especial fuerza la ​zona costera de La Guaira, dejaron un saldo nacional de muertes que actualmente asciende a 6.300 personas.

El terremoto en Colombia, de magnitud similar y que se sintió en países vecinos, dejó al menos 285 personas muertas, con unas 380 aún desaparecidas.

Cabe destacar que la magnitud no es el único factor que determina el daño que causará un terremoto. En Venezuela, la inestabilidad del suelo y la poca profundidad de los temblores probablemente contribuyeron a su letalidad, mientras que el sismo en Colombia fue mucho más profundo.

Sin embargo, Venezuela ha sido golpeada por la escasez, la hiperinflación y la fuga de cerebros durante años. El Gobierno culpa a las sanciones impuestas por Estados Unidos y otros países, mientras que los críticos afirman que la corrupción vació las arcas del Estado. Además, la mala gestión y la falta de inversión han hundido la principal industria del país, el petróleo.

El Gobierno interino de Venezuela ha negado enérgicamente cualquier problema en su respuesta.

"No esperamos uno, dos o tres días. Actuamos de inmediato", declaró a periodistas la presidenta interina Delcy Rodríguez a principios ‌de julio. Dijo que 4.000 funcionarios fueron desplegados el primer día, cifra que aumentó a 14.000 al día siguiente, ⁠y arremetió contra lo que calificó como "matrices mediáticas" que narraban una respuesta caótica.

CAVANDO CON LAS MANOS

En La Guaira, la mayoría de los edificios de un emblemático complejo de vivienda social de 1.100 unidades, bautizado en honor al fallecido presidente Hugo Chávez, se derrumbaron en los terremotos de junio.

Familias, vecinos y algunos funcionarios locales pasaron semanas escarbando entre los escombros con las manos desnudas, baldes y palos, apoyados por equipos internacionales de rescate y un pequeño contingente de funcionarios federales venezolanos.

Voluntarios que llegaron de otros estados proporcionaron generadores, ⁠alimentos, agua y otros suministros. Los residentes locales sacaron cuerpos utilizando viejos colchones y otros fragmentos de escombros hasta que, varios días después, aparecieron uno o dos especialistas forenses con bolsas para cadáveres.

Los residentes exigieron maquinaria pesada y mayor presencia oficial en el lugar, conocido coloquialmente como Los Cocos.

Un mes después, dos grúas operaban junto con otra maquinaria pesada para remover los escombros. Los funcionarios de Protección Civil, que excavaron un túnel de seis pisos de profundidad entre los escombros, necesitaron múltiples bolsas para cadáveres a fin de contener los restos en descomposición, que fueron retirados con la ayuda de soldados.

Un sargento del Ejército, cuya unidad se encargaba de encontrar y retirar cuerpos, dijo que parte del equipo pesado estaba averiado y que se estaban ​acercando ​a quienes aún buscaban a sus familiares para evaluar quién necesitaba ayuda.

Las cosas se desarrollaron de manera diferente en las Torres del Limonar de Cali, un bloque residencial de cinco pisos en ​un tranquilo barrio del sur de la tercera ciudad más poblada de Colombia.

Vecinos y voluntarios que rescataron a unas 20 ‌personas de entre los escombros en las primeras horas recibieron rápidamente el respaldo de los bomberos locales, y luego se sumó más de una docena de entidades oficiales, incluidos rescatistas de la Policía y la Armada, así como funcionarios de búsqueda y rescate de otras ciudades.

En dos días, el lugar estaba estrictamente organizado, y a los voluntarios solo se les permitían ciertas tareas para evitar el hacinamiento y facilitar que los rescatistas escucharan a posibles sobrevivientes. Una rotación constante de volquetas retiraba los escombros bajo la sombra de dos grúas.

El personal forense de la Policía estaba a cargo de la remoción de cuerpos, utilizando camillas metálicas y vehículos especializados.

Trabajadores humanitarios de Colombia, muchos de los cuales acababan de regresar de Venezuela, elogiaron la organización eficiente a nivel local en su país, que ayudó a llevar maquinaria pesada a muchos lugares, pero expresaron preocupación por zonas aisladas del país, particularmente el departamento de Chocó, sobre la costa del océano Pacífico.

En Chocó, el departamento más pobre de Colombia, hubo 13 muertos por el terremoto, sin personas registradas como desaparecidas. Sin embargo, la región ya enfrentaba amplias necesidades humanitarias tras décadas de abandono estatal y violencia armada, situación que podría agravarse por el sismo, según los trabajadores humanitarios.

ENCRUCIJADA POLÍTICA

Global Guardian, una empresa privada de seguridad con sede en Virginia, cuyo personal ayudó a reubicar o brindar apoyo a empleados ‌de los sectores petrolero, gasífero y financiero en ambos países tras los terremotos, dijo a Reuters que tuvo una experiencia mucho más fluida en Colombia que en Venezuela.

No hubo acceso a ​maquinaria pesada cuando su personal llegó a Venezuela, dijo Tomás Michael Carvallo, analista senior de inteligencia de la empresa.

"Gran parte de los esfuerzos inmediatos de búsqueda y rescate recayó en civiles que realmente ​no estaban equipados para mover concreto y edificios derrumbados", afirmó.

Los terremotos ocurrieron durante importantes acontecimientos políticos en ambos países.

En Venezuela, la captura por parte de Washington ​del presidente Nicolás Maduro en enero dio paso a un acercamiento con la Administración Trump, bajo el liderazgo de Rodríguez, exvicepresidenta de Maduro.

El principal diplomático estadounidense en Caracas no ha abordado directamente las críticas a la respuesta del Gobierno venezolano ante el terremoto, limitándose ‌a decir que Venezuela ha cumplido con las solicitudes para avanzar en la respuesta humanitaria.

Para el nuevo presidente de derecha ​de Colombia, Abelardo De La Espriella, el terremoto se convirtió en su primer desafío. ​De La Espriella, quien ha prometido medidas de seguridad y austeridad más severas, se posesionó apenas tres días antes del desastre.

Tras criticar a su predecesor por el exceso de gasto, De La Espriella se encuentra ahora revisando un presupuesto de más de 180.000 millones de dólares para 2027, mientras promete fondos de emergencia para los miles de personas que perdieron sus hogares y negocios.

Una respuesta eficaz podría ayudar a De La Espriella a fortalecer el apoyo en regiones que se opusieron a él, señaló Tiziano Breda, analista senior para América Latina y el Caribe del grupo de monitoreo de conflictos ACLED.

En Venezuela, "la ​mala gestión a nivel local es una prueba más del deterioro institucional", dijo Breda.

Las autoridades venezolanas arrestaron a cuatro policías ‌por presunto saqueo tras el terremoto, y un video ampliamente compartido en redes sociales mostró a residentes locales gritándole a un funcionario que sostenía dólares estadounidenses encontrados entre los escombros.

Otro video mostró maquinaria pesada inactiva por falta de combustible.

Breda señaló que el Gobierno interino podría tener ahora ​una mejor oportunidad de avanzar en su prolongada batalla por recuperar unos 4.000 millones de dólares en lingotes de oro que mantiene el Banco de Inglaterra, los cuales Caracas ha vinculado a los esfuerzos de reconstrucción.

"Tomará muchos años devolver una sensación de estabilidad a los dos ​países, particularmente para los niños", dijo Mayerly Sánchez, coordinadora de World Vision. "La emergencia apenas ha comenzado".

(Reporte de Julia Symmes Cobb y Sarah Morland. Escrito por Luis Jaime Acosta)

Fuente: google.com
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