El caso de los 3 estadounidenses que denunciaron torturas en Venezuela y por el que el gobierno de Trump pidió inmunidad para Delcy Rodríguez

2026-09-17 09:24:29 - MUNDO

Edgar José Marval asegura que vivió un infierno durante 123 días.

Ese fue el tiempo que transcurrió entre su detención el 19 de agosto de 2023 por agentes de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) de Venezuela y su liberación el 20 de diciembre de ese año.

Ese día, Marval recuperó su libertad junto a otros 9 estadounidenses detenidos en Venezuela en un intercambio en el que el gobierno de Joe Biden dejó libre a Alex Saab, un empresario colombiano aliado clave del entonces presidente venezolano Nicolás Maduro.

"Pasé 120 días detenido por ser ciudadano americano, 120 días sin ducharme, 120 días defecándome y orinándome encima, 120 días de hambre", escribió luego Marval sobre su experiencia en un testimonio que presentó tiempo más tarde ante el Comité de la ONU contra la Tortura.

En agosto de 2025, Marval junto a Jerrel Kenemore y a Jason Saad -otros dos de los liberados- introdujo una demanda civil en Florida en contra de Maduro y de varios miembros de su gobierno en la que denunciaban haber sido secuestrados y torturados con el objetivo de ser usados como fichas de intercambio.

La BBC intentó consultar a las autoridades venezolanas sobre este caso, pero no obtuvo respuesta. Sin embargo, el ministro de Interior, Diosdado Cabello, negó que los estadounidenses liberados hubieran sufrido algún tipo de maltrato.

"Ya salió por ahí una nota (...) en la que se denuncian supuestas torturas sufridas por los detenidos estadounidenses que estaban en el país objeto de negociación (...) Eso va a tener que ser contrastado con lo que ellos dijeron antes de irse (...) Eso está documentado y firmado en inglés y en español", dijo Cabello en julio de 2025 durante su programa de televisión Con el Mazo Dando.

Un año más tarde, el juez de distrito Darryn. P. Gayles dictaminó que Maduro y otros miembros de su gobierno debían pagar más de US$312 millones a los tres estadounidenses y a sus familias para resarcirlos por los abusos sufridos.

Esta decisión fue una "sentencia en rebeldía" (default judgement) que suele ocurrir cuando los demandados no acuden a defenderse y el tribunal termina dando por buenos algunos o todos los hechos alegados por los demandantes.

Esto quiere que la sentencia solamente afecta a aquellos demandados que no ejercieron su derecho a la defensa. Por ese motivo, el fallo no afecta a la actual presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, ni a su hermano, Jorge Rodríguez, ni a la petrolera estatal venezolana PDVSA, que aún son partes activas en el proceso judicial, el cual aún no está concluido.

A pesar de ello, el gobierno de Donald Trump solicitó en julio al Departamento de Justicia que garantice en este caso la inmunidad de la presidenta interina de Venezuela debido a "las significativas implicaciones de política exterior" que podría tener un proceso contra ella.

"El Departamento de Estado reconoce y concede la inmunidad de la presidenta Rodríguez, en su condición de jefa de Estado en ejercicio de un Estado extranjero, frente a la jurisdicción del Tribunal de Distrito de los Estados Unidos en este litigio", escribió Reed Rubinstein, asesor legal del Departamento de Estado, en una carta dirigida a la Fiscalía General el pasado 11 de julio.

"En consecuencia, el Departamento de Estado solicita que el Departamento de Justicia presente una sugerencia de inmunidad ante el tribunal de distrito, informándole de lo anterior a la mayor brevedad posible", agrega el texto que forma parte del expediente consultado por BBC Mundo.

En la práctica esto significa la paralización de las reclamaciones contra Rodríguez mientras ella ocupe la jefatura de Estado de Venezuela, aunque pueden reactivarse una vez que abandone el cargo, según explicaron medios estadounidenses.

Esta solicitud de inmunidad se produce en el contexto de la cercana relación de "cooperación" establecida entre Delcy Rodríguez y el gobierno de Trump, tras la detención de Maduro el pasado 3 de enero.

En esa fecha, la Casa Blanca decidió reconocer a Rodríguez como presidenta interina de Venezuela, pese a que ella era la vicepresidenta de un gobierno al que Washington consideraba ilegítimo y producto de unas elecciones fraudulentas.

Desde entonces, el gobierno de Trump se hizo cargo de las ventas del petróleo de Venezuela y mantiene un control estrecho sobre lo que ocurre en ese país, al punto de que numerosos analistas hablan de una relación "neocolonial" o de una "tutela".

Los estadounidenses liberados al llegar a una base aérea en Texas en diciembre de 2023. [Getty Images]

La demanda civil iniciada por los tres estadounidenses alega que ellos fueron detenidos de forma deliberada e indiscriminada para ser intercambiados por Alex Saab y que, una vez privados de libertad, fueron incomunicados, sometidos a acusaciones falsas y a torturas físicas y psicológicas.

En el caso de Kenemore, quien estuvo detenido durante 643 días, el tribunal civil señala que "estuvo sometido a la privación de alimentos, agua y medicamentos; al suministro de agua insalubre y comida en mal estado; a la privación de luz; al aislamiento forzado; a la inhalación forzada de vapores de pintura y gasolina; y a otras formas de tortura física y psicológica, incluida la obligación de presenciar cómo otros prisioneros eran torturados con descargas eléctricas".

"Como resultado, Kenemore intentó suicidarse en dos ocasiones", agrega el texto.

En relación con Jason Saad, cuya detención se prolongó 560 días, el tribunal afirma que "fue secuestrado por agentes armados de la DGCIM, quienes lo esposaron, le colocaron una bolsa sobre la cabeza, lo ataron de pies y manos y lo mantuvieron incomunicado".

Saad "fue forzado a mantener una posición de estrés físico que casi le dislocó el hombro y le desgarró los tendones del brazo, y posteriormente permaneció recluido en gran medida en régimen de aislamiento", según el fallo.

Entre ellos, sin embargo, el caso de Marval destaca a pesar de que él fue quien pasó menos tiempo detenido.

"Los demandantes (y otros prisioneros con quienes estuvieron cautivos) coinciden en general en que, por terribles que hayan sido sus propias experiencias, la situación era claramente peor para Marval", señala el juez Gayles.

"Durante su cautiverio, Marval fue golpeado brutal y repetidamente por un oficial sádico de la DGCIM, quien le fracturó la espalda. Marval fue torturado con descargas eléctricas, incluso en los genitales, y sometido a tortura psicológica, incluidas amenazas de que le quitarían a sus hijos", agrega.

BBC Mundo intentó comuncarse con Marval a través de sus abogados de forma infructuosa. Según informó el medio venezolano de investigación Armando.Info, Marval se encuentra dentro de un programa de protección de víctimas del FBI, con el que está colaborando en una investigación sobre lavado de dinero.

Previamente, Marval narró de forma detallada cómo fue su experiencia bajo detención en Venezuela en un testimonio que envió a Alice Jill Edwards, relatora especial de las Naciones Unidas sobre la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes.

Así, su historia sirvió como insumo para fundamentar un reporte que Edwards presentó en 2025 ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU sobre la toma de rehenes como forma de tortura.

Ese texto da cuenta de la existencia de informes sobre "detenciones arbitrarias de ciudadanos extranjeros" para ser usados "con fines económicos o políticos o como medio de presión" presuntamente por China, Emiratos Árabes Unidos, Rusia, Irán, Myanmar, Corea del Norte y Venezuela. En relación con este último país, el documento se apoya expresamente en el testimonio de Marval.

Marval llegó a EE.UU. en una camilla hospitalaria. [Getty Images]

Marval fue detenido en el aeropuerto de Barcelona, en el oriente de Venezuela, cuando llegó de visita procedente de Miami para reunirse con su esposa e hijos, que estaban pasando vacaciones allí, de acuerdo con el testimonio que consignó ante la ONU.

Lo que parecía un inconveniente burocrático aparentemente derivado de que Marval no contaba en su pasaporte de EE.UU. con una visa para entrar a Venezuela -en realidad no lo necesitaba porque también es ciudadano venezolano- pronto se convirtió en una pesadilla que marcaría su vida "para siempre".

Agentes armados lo trasladaron hasta la sede del DGCIM en esa ciudad, donde lo encerraron en una oficina y le dijeron que debía esperar a una comisión que venía a buscarlo desde Caracas. Así transcurrieron sus primeras 24 horas, luego de las cuales comenzó a ser objeto de amenazas.

Le dijeron que la casa de su esposa había sido allanada y que habían encontrado allí armas y explosivos, por lo que debía firmar un documento admitiendo pertenecer a la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA) y que lo trasladarían a Caracas. La alternativa, le advirtieron, era que su familia lo iba a pasar peor que él.

"No podía salir de mi impresión, estaba muy asustado, así que les pedí lavarme cara y me llevaron a un baño. Estando allí sentí un golpe demasiado fuerte en la parte baja de mi espalda y caí al piso perdiendo el conocimiento. Cuando recobre el sentido me encontraba en un centro de salud de condiciones muy precarias. Tenía un dolor demasiado fuerte en la columna y no podía mover las piernas", contó Marval.

Semanas más tarde, cuando lo trasladaban en ambulancia hacia Caracas, los agentes le colocaron una especie de grilletes en los tobillos y una suerte de sujetador en la boca. Luego, en algún momento del trayecto, detuvieron el vehículo y se montan junto a él dos de los agentes que lo habían estado interrogando y le preguntan si finalmente hablaría.

"Empiezan a apretarme el dispositivo que tengo en los tobillos hasta que sientes que los huesos se revientan. El agente Dylan me apaga su cigarro en el brazo, luego sacó dos cables que parecen una máquina de electroestimulación y los puso en mis partes íntimas. Fue tanto el dolor que perdí el conocimiento", contó Marval.

La DGCIM es uno de los cuerpos de seguridad de Venezuela que más son mencionados en las denuncias sobre torturas en ese país. [Getty Images]

En un acto de imputación "me hacen la acusación formal de terrorista, de traición a la patria, de pertenecer a la CIA y otra sarta de mentiras y barbaridades", narró.

Su día más difícil, sin embargo, aún estaba por llegar. En su cumpleaños lo volvieron a trasladar al "cuartico" donde lo interrogaban.

"Ese día fue el peor. Sentía que cada golpe me desgarraba por dentro. Me hago el desmayado y escucho a una mujer gritar cerca como si la estuvieran violando y de repente uno le dice al otro: 'Llévatela que la mataste, se [te] pasó la mano, pajúo'", contó.

"Me dan patadas y yo sigo fingiendo. Me reaniman apretándome con un dedo duro en el pecho y [uno] dice 'llévate al gringo de una vez'. Yo pensé que me matarían también. Pero me pusieron la capucha negra y me llevaron a otro cuarto obscuro. Allí me quitaron el pañal que estaba lleno de heces mías y me lo restregaron en la cabeza y la boca y unos cubanos me decían ahora si eres un verdadero come mierda. Vomite tanto por la repulsión que me desmaye nuevamente por enésima vez", agregó.

Al llegar a EE.UU., Edgar Marval estaba siendo trasladado en una camilla. [Getty Images]

Marval también aseguró haber sufrido torturas psicológicas.

Cuenta que estando recluido en un hospital en Barcelona fue sometido a interrogatorios durante dos semanas "con preguntas tan sin sentido como, por ejemplo, cuánto me pagaba la CIA por derrocar a Maduro".

Según Marval, había un agente que combinaba los golpes con las amenazas.

"En medio de mi dolor se acercaba al oído y me decía: 'Si abres la boca y no colaboras, metemos presa a tu esposa y los niños pasan al cuidado del Estado. Obviamente, esto me causaba más miedo que los propios golpes'", narró.

Otro funcionario se ponía una toalla mojada en la mano y lo golpeaba. "También le daba a la sabana forma de soga y me decía: 'Te estoy ayudando porque tienes cara de que te vas a suicidar'", escribió.

Según se indica en el fallo del tribunal de Florida, agentes del DGCIM obligaron a Marval a revelarles las claves de acceso a sus cuentas en EE.UU. de donde retiraron sus ahorros y exigieron a su esposa que les entregara dinero para no matarlo. Además, a ella le confiscaron una vivienda, así como su participación en dos farmacias.

"A mi esposa la golpearon y botaron de su propia casa a medianoche sin ni siquiera permitirle llevar la leche de la niña. Tuvo que lidiar y negociar a diario con estos hombres de negro tratando de resguardar mi vida; peor aún, debió armarse nuevamente de valor para pasar la frontera de Colombia sabiéndose amenazada y perseguida. Por una trocha para poder escapar sin dinero, ni comida y con una niña de un año en los brazos y otro de 11", contó Marval.

"La tortura me acompañara por el resto de mi vida", escribió hacia el final de su testimonio.

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Fuente: bbc.com
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